
A pesar de que la fama de Katy ha ayudado a aumentar significativamente su congregación, su padre afirma que cuando la ve actuar llora amargamente al comprobar que la juventud adora a los ídolos pop en vez de a Dios, y por ello pide a sus fieles que recen por ella: "Muchos me preguntan cómo puedo predicar mientras mi hija canta que ha besado a una chica", explica disgustado.
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