
Sin embargo, la lucha de Demi no ha terminado todavía. En el documental Stay Strong, estrenado recientemente, la actriz y cantante habla con brutal sinceridad sobre sus problemas: "No puedo decir que no haya vomitado después del tratamiento. No puedo decir que no me haya cortado después del tratamiento. Es una batalla diaria". En el mismo especial de una hora, la artista, que sufre de trastorno bipolar, revela que su dolencia se manifestó ya a una temprana edad: "Cuando tenía cuatro años, me miraba al espejo y me veía gorda. Recuerdo que siempre me sentía mal por mi peso".
fuente: www.los40.com
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